se me estaban anudando en la garganta.
Cada vez más cerca del corazón.
Me daban taquicardias si te imaginaba.
Me costaba respirar,
se me empapaban los ojos
sudaba, temblaba.
Se me estaban atragantando las ganas de sentirte.
Me cagaba la idea de no volverte a ver,
de no volver a oírte.
Y aquí estoy,
metiéndome los dedos
escupiendo palabras
con o sin veneno.
A veces te quiero es lo único que alcanzo a pronunciar.

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