lunes, 17 de febrero de 2014

Salvando el precipicio.

Te había vomitado.
Lo supe, allí, sin pensarte, sin sentirte en el olor de otras miradas.
Allí lo sentí, sentí la ausencia porque de nuevo se estaba llenando
porque su piel parecía otro idioma
y sus labios me miraban con esa ternura de quien no sabe si echar a llorar o a reír.

miércoles, 29 de enero de 2014

Memories.

Echarte de menos dejó de ser una opción cuando decidiste cambiarte el apellido.
El móvil dejó de temblar por tus besos a distancia.
Los libros dejaron de ser aventuras para los dos.
El parque de atracciones no brilló ni siquiera parecido
a cuando nos metíamos mano en aquella barca gigante
donde el agua y otros fluidos empezaban a ser sinónimos.
El futuro dejó de ser la transparencia de unos sueños infinitamente compartidos
para pasar a declararse en diferido,
tan desconcertado como las crisis a los 15, y a los 20 y a los 30...
cuando no sabes dónde caerte muerto, o porqué sigues vivo cuando no encuentras razones para respirar.
Tan difuso como un recuerdo que no consigues ubicar en la memoria.
De repente y para siempre,
el concepto distancia cobró un sentido diferente
ya no follaríamos hasta desangrarnos las entrañas, no,
ahora era la excusa física perfecta para no querernos más.
Ya te digo, echarte de menos dejó de ser una opción cuando el tiempo sentenció esta huida
Cuando vino el miedo arrasando todo el amor que nos mantenía al borde del precipicio,
ese miedo a caernos y no volver a encontrarnos enteros, sin heridas.
Echarte de menos dejó de ser una opción
cuando nos volvimos cobardes y se nos olvidó que sentir es lanzarse sin paracaídas, es apostar a la misma partida, es sucumbir para poder encontrarnos y después lamernos las heridas.

Echarte de menos ya no es una opción, es solo la cicatriz que dejaste en mi vida.


domingo, 1 de diciembre de 2013

Tenemos un problema

Tenemos un problema:
Ya no te encuentro en el borrador de mis sueños.
No queda ni rastro del perfume de tu piel en mi almohada.
Tu esencia se está difuminando
y el sonido de tu risa se entremezcla en el ambiente, se va apagando poco a poco...
No te busco cada mañana entre las sábanas,
ni siquiera pretendo buscarle sentido a tus desplantes.
El día se apaga sin tus luces y no me siento desamparada,
la luna llena brilla sin ti entre mis brazos,
y no te echo de menos.

domingo, 7 de julio de 2013

Echo de menos tus circunstancias.



Ya sabes cómo se derriten mis dedos por tu espalda
cómo tu piel se compenetra tan bien con mi piel
cómo echa de menos tu sudor mis sábanas
y viceversa.

Sabes mover la lengua y las entrañas
como nunca imaginé, aunque nunca lo sepas.

Y sabes que vibramos de forma inconsciente
incluso en camas separadas.
Que nos conecta un breve recuerdo
que durará para siempre.

Pero no sabes que pongo tu nombre al cielo
cada vez que pasa una estrella fugaz
o que hasta en los entierros se me aparece tu cuerpo desnudo.

Que tengo flashes de vida a tu lado.
Que todavía mis sueños juegan con tus orgasmos
y me desvelo empapada cada madrugada
sabiendo a ti.

Que me haces agua.

Que me sigues estremeciendo.

Que te echo de menos a ti
 y a todas tus circunstancias.

domingo, 16 de junio de 2013

La última derrota.

En verdad tengo ganas de encontrarte 
entre otras piernas, en otros mundos.
Tengo ganas de mirarte de frente
y sentir la última decepción que lleva tu nombre.
Tengo ganas de encontrarte con la coraza
por los suelos
y descubrirte así, desnudo, 
con las emociones en la palma de un suspiro
con el corazón a pie de besos
con el alma transparente y tus ojos
esos ojos medio verdes, empañados.

Tengo ganas de encontrarte así, feliz.
Y que no sea por mí.
Y marcharme.

Es tiempo de volar.

Rescatar los sueños de la basura
y crecer.
Mimarlos 
para que puedan volar algún día.
Como tú y como yo
que ya supimos lo que es volar y estrellarse, 
por ir corriendo sin paracaídas.
Y, a veces, olvidando al corazón
en la vuelta de una esquina que
rezumaba olor a pipí y vete tú a saber qué cosas más, 
del perro de tu vecino del quinto.

Volar, suena demasiado bien.
Tal vez pilotar no sea tan complicado,
aunque el curso de vuelo que hicimos
no nos salió nada rentable.
Definitivamente, nos timaron.
Hay quien prefiere llamarlo desastre
yo me quedo con ternura,
la ternura de la inocencia.

Voy a rescatar los sueños de la basura,
y mimarlos.
El amor te pone las alas,
yo compro las tiritas, por si alguno se lastima en el camino
y el corazón, el corazón que despierte
y que, esta vez, no me falle.

miércoles, 5 de junio de 2013

Vamos perdiendo fuelle.





Yo solía quererte, ya lo sabes.

Aunque las margaritas conspiraran en mi contra
y los pétalos dijeran que no, que no me quieres.

No importaba esperar,
ni siquiera importaban las cartas
los brujos también se equivocan....