domingo, 1 de diciembre de 2013

Tenemos un problema

Tenemos un problema:
Ya no te encuentro en el borrador de mis sueños.
No queda ni rastro del perfume de tu piel en mi almohada.
Tu esencia se está difuminando
y el sonido de tu risa se entremezcla en el ambiente, se va apagando poco a poco...
No te busco cada mañana entre las sábanas,
ni siquiera pretendo buscarle sentido a tus desplantes.
El día se apaga sin tus luces y no me siento desamparada,
la luna llena brilla sin ti entre mis brazos,
y no te echo de menos.

domingo, 7 de julio de 2013

Echo de menos tus circunstancias.



Ya sabes cómo se derriten mis dedos por tu espalda
cómo tu piel se compenetra tan bien con mi piel
cómo echa de menos tu sudor mis sábanas
y viceversa.

Sabes mover la lengua y las entrañas
como nunca imaginé, aunque nunca lo sepas.

Y sabes que vibramos de forma inconsciente
incluso en camas separadas.
Que nos conecta un breve recuerdo
que durará para siempre.

Pero no sabes que pongo tu nombre al cielo
cada vez que pasa una estrella fugaz
o que hasta en los entierros se me aparece tu cuerpo desnudo.

Que tengo flashes de vida a tu lado.
Que todavía mis sueños juegan con tus orgasmos
y me desvelo empapada cada madrugada
sabiendo a ti.

Que me haces agua.

Que me sigues estremeciendo.

Que te echo de menos a ti
 y a todas tus circunstancias.

domingo, 16 de junio de 2013

La última derrota.

En verdad tengo ganas de encontrarte 
entre otras piernas, en otros mundos.
Tengo ganas de mirarte de frente
y sentir la última decepción que lleva tu nombre.
Tengo ganas de encontrarte con la coraza
por los suelos
y descubrirte así, desnudo, 
con las emociones en la palma de un suspiro
con el corazón a pie de besos
con el alma transparente y tus ojos
esos ojos medio verdes, empañados.

Tengo ganas de encontrarte así, feliz.
Y que no sea por mí.
Y marcharme.

Es tiempo de volar.

Rescatar los sueños de la basura
y crecer.
Mimarlos 
para que puedan volar algún día.
Como tú y como yo
que ya supimos lo que es volar y estrellarse, 
por ir corriendo sin paracaídas.
Y, a veces, olvidando al corazón
en la vuelta de una esquina que
rezumaba olor a pipí y vete tú a saber qué cosas más, 
del perro de tu vecino del quinto.

Volar, suena demasiado bien.
Tal vez pilotar no sea tan complicado,
aunque el curso de vuelo que hicimos
no nos salió nada rentable.
Definitivamente, nos timaron.
Hay quien prefiere llamarlo desastre
yo me quedo con ternura,
la ternura de la inocencia.

Voy a rescatar los sueños de la basura,
y mimarlos.
El amor te pone las alas,
yo compro las tiritas, por si alguno se lastima en el camino
y el corazón, el corazón que despierte
y que, esta vez, no me falle.

miércoles, 5 de junio de 2013

Vamos perdiendo fuelle.





Yo solía quererte, ya lo sabes.

Aunque las margaritas conspiraran en mi contra
y los pétalos dijeran que no, que no me quieres.

No importaba esperar,
ni siquiera importaban las cartas
los brujos también se equivocan....


martes, 4 de junio de 2013

Tu piel.


-¿Sabes?- te dije, y me miraste con esa cara de quién no se espera nada -Me enamora el color de tu piel- y te reíste, después de poner esa cara de póker tuya que tan a menudo usas cuando te digo algún piropo.
-Es cierto- continué, - además, tu piel tiene el poder de hipnotizarme con cada pequita, con esa suavidad que me envuelve en cada abrazo y me hace sentir tan en casa, que cerraría los ojos y me quedaría así, tumbada, observándote perfecto, desnudo... mientras te acaricio,
y te respiro.
Para siempre.

Cuando el amor se va de tu vida o, lo que es lo mismo, cuando el amor de tu vida se va.


-Tiemblo.
Apenas siento mi piel, un cosquilleo generalizado controla cada músculo y cada sensación de mi cuerpo...
No me salen sílabas coordinadas de la boca
mi lengua ya no sabe en qué dirección moverse si no la guían tus latidos.
Salivo, me bloqueo, siento palpitarme las manos
se van a ahogar mis pupilas
lo presiento
en cuestión de segundos.
Se me tensa cada músculo de la cara
no controlo el tiritar de mis labios
Algo se me coge en la garganta, y ese algo muere en un triste gemido.
No lo creo, el peso de la decepción empieza poseerme y 
me desvanezco...
El pecho se me contrae solo
empiezo a respirar demasiado rápido
y de repente, me paro en seco. 
No puedo con esta contracción, no puedo siquiera seguir respirando
se me está inflando el corazón con toda la ansiedad que siento...
y PLAF, rompo a llorar sorprendiéndome de mi intensidad
descubriendo mis sentimientos más ocultos
dándome cuenta de qué poco te había superado.
Y me dejo, me permito en soledad llorarte.
Te lloro en sueños, empapo cojines, sonrisas y recuerdos...
hasta los pulmones se me encharcan...
la respiración sigue agitándose y la ansiedad quiere consumirme 
los gemidos se vuelven más intensos
mi cara ya no se distingue detrás de tantos océanos confundidos
la impotencia se hace cargo de mis pies y mis manos
que empiezan a moverse convulsionando 
arrastrados por el suelo...
Me dejo fluir la rabia 
me permito odiarte una milésima de segundo
la justa que pone al pasado en el pasado
y a ti
en el cubo de la basura...

Luego vuelves, 
al sitio de siempre, 
al cajón de mi ropa preferida.

Hasta que me seque tu recuerdo de esta llorera
supongo que seguiré oliendo a tu ropa 
en cada recuerdo y cada vez que te sueñe 
me despertaré deseando tenerte aquí.-

Mientras tanto,
mientras todo ese amor te va fluyendo
y el desamor comienza su ácida aventura a través de la piel...
Te observo.
Me parte el alma no poder abrazarte,
tenerte tan lejos que mis besos salgan a volar sin encontrarte
tenerte tan cerca, que sienta tus latidos aquí
a ras de la piel.

Ojalá todo mi amor pudiera salvarte de este vacío
Ojalá mis besos te llenaran más que los suyos...



lunes, 3 de junio de 2013

Decir adiós a quienes no somos.

Nos vamos...



Vamos dejando atrás las cargas.

Nos puede el arrepentimiento, la culpa, la responsabilidad
de hacer las cosas ''correctas''...

Abandono, sí, abandono ese camino donde nunca pude
ser yo.

Búsqueda de todo, menos de ti.

Y no me he encontrado hasta que las explosiones son inevitables.

Carencias de mucho

Anhelo de tanto que
roza la exigencia el amor.

¿En qué nos estamos convirtiendo?

Respiremos...

Sí, respirar profundo para acariciar nuestra esencia...
y cuidarla de nosotros mismos.


jueves, 23 de mayo de 2013

Sin comentarios.

No preguntes.
Hoy no...
solo ven y abrázame.

Ya me cansé de ser fuerte, apenas me dura unas semanas...
La energía se me agota, no sé cómo controlarlo
solo necesito llorar y que me sostengas.

Es complicado
me cuesta respirar y no identifico qué siento.

Estoy cansada de corazones arrogantes,
de miradas que reprochan, incluso cuando se trata de amor.
El amor perdona, no señala con el dedo
todo lo que alguna vez hicimos mal...

Y sé que tu amor puede salvarme,
pero también es complicado: ya no estás.

Llevo toda la tarde dando vueltas,
sin saber muy bien qué hacer, a dónde ir, dónde buscarte,
en qué bar o en qué cuerpo.

Mi camello me falló esta mañana y ni siquiera
pueden salvarme hoy las caladas de tus sobras.
Sí, he vuelto a evadirme entre el humo de los sueños.
Sólo a ratos, sólo cuando no estás.
Es decir, a veces, o siempre, según la perspectiva
de tus ojos o los míos.

No puede ser que me refugie en tu recuerdo para sacarme las espinas
de otros corazones.
Me siento bombardeada
Sin escudos ni corazas, ni siquiera me queda un impermeable
para esta lluvia que no para.
Antes fui a pensarte al parque y justo una nube decidió
descargarme encima todos los deseos esos
que solías pedir a las estrellas fugaces.
Alguien me dijo alguna vez que
los que no se cumplen se transforman en resignación,
se acumulan
y cuando la decepción es tan oscura que ni los rayos del sol
son capaces de atravesarla,
las lágrimas caen tan tan intensamente
que a veces parecen proyectiles de tu odio contra mí.
Y yo, que no te he hecho nada
que tan sólo estoy para recoger tu lluvia y mecerla en los labios
te espero, aquí derramando mis propias decepciones en una hoja de papel
que se desmorona por momentos
mientras tu rabia se va diluyendo y vuelve a brillar el sol cerca de ti.

Tu lluvia cesa y me encuentro así: empapada y con los sentimientos echos polvo
(la hoja se deshizo... es lo que tiene mezclarte con el temporal).

viernes, 17 de mayo de 2013

Vuelve.






Daría un brochazo de besos al futuro si me prometiera la posibilidad de olerte una vez más.

Respirarte, eso que hace tu piel con mi piel cada vez que se rozan nuestros sueños.

Fundirme en tu mirada empañada con la mía, y crear océanos infinitos que bañen nuestros pies...

Amarte en la ternura consciente de ser, derretir las barreras emocionales que filtran
tus sentimientos.

Empaparnos de todo lo bueno, de todo lo malo, de ti y de mí.

Sin miedo, porque ya somos conscientes.

Sin miedo, porque nos ampara el amor.

lunes, 13 de mayo de 2013

Sombras de nosotros.

Huele mal.
Tal vez sea yo.
Llevo cinco días sin ducharme por no borrar tu aliento de mi espalda,
Por no herir las caricias que olvidaste sin querer en mis pupilas.

Te fuiste, eso me queda claro.
Pero las olas no dejan de fluir incluso si no ven la orilla,
Y mi amor no deja de existir porque tu piel se haya esfumado.

No es así de fácil, ¿sabes?

A lo mejor, si ahogara este vacío en las copas de siempre
o si me fumara tus ausencias a caladas por segundo
conseguiría algún premio con el tiempo
y el dolor se agotaría mucho antes en las camas de un extraño.

Crees que es fácil respirar sin ti por las mañanas
y más bien, tengo que drogarme si quiero seguir viva.
Irse sin respuestas, irse de repente
rompiendo cada beso que tejimos a contrarreloj
es como elegir suicidarse de la noche a la mañana
y quedarse con la impotencia, el vacío y la duda de..
por qué matar los sentimientos
en vez de curar las heridas.

Y pienso que si
tal vez arriesgase todo este tiempo perdido
ilusionándome con ver tu sonrisa manchada de mis besos
otra vez
en caminar despacio hacia dentro y empezar
a coser cicatrices
cortaría este reguero que se me escapa por los ojos
cada lunes, y cada noche que no te siento aquí.

Porque no quiero seguir actualizando mi boca con tu boca
si mañana volveré a despertarme de este sueño
No quiero seguir descubriéndote detrás de cada orgasmo, travieso
si tu piel se me antoja a kilómetros luz de mi ombligo.
Que echo de menos en mi pecho tus latidos
y echo de más tus silencios en mis brazos.

Que no, que no lo entiendo
que el sabor se vuelve amargo y me pica los dientes
tu indiferencia.
Que no sé cómo dejar de pensar en todo lo que quiero hacer contigo.
Que todo mi cuerpo conspira en mi contra si quiero alejarte de mí.
Que sólo me consuela sentir que una vez fuimos poesía
aunque hoy solo queden polvos de esa esencia...

Que sí, que no queda otra que aceptar-TE.
Que la vida son dos días
y no me quieres en esas cuarenta y ocho horas de supervivencia.