domingo, 16 de junio de 2013

Es tiempo de volar.

Rescatar los sueños de la basura
y crecer.
Mimarlos 
para que puedan volar algún día.
Como tú y como yo
que ya supimos lo que es volar y estrellarse, 
por ir corriendo sin paracaídas.
Y, a veces, olvidando al corazón
en la vuelta de una esquina que
rezumaba olor a pipí y vete tú a saber qué cosas más, 
del perro de tu vecino del quinto.

Volar, suena demasiado bien.
Tal vez pilotar no sea tan complicado,
aunque el curso de vuelo que hicimos
no nos salió nada rentable.
Definitivamente, nos timaron.
Hay quien prefiere llamarlo desastre
yo me quedo con ternura,
la ternura de la inocencia.

Voy a rescatar los sueños de la basura,
y mimarlos.
El amor te pone las alas,
yo compro las tiritas, por si alguno se lastima en el camino
y el corazón, el corazón que despierte
y que, esta vez, no me falle.

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