Y sabes activar la tecla justa que baja mis defensas.
Aprendiste la conjunción precisa de caricias y besos
justo esa que hace que se me desboque el corazón.
Memorizaste las palabras clave
Alguien te enseñó a susurrarme versos por la espalda
Dime, quién te confesó que me gusta el té frío en labios calientes.
La nostalgia jugó de tu mano,
aprovechaste mis echar de menos
descifraste los crucigramas de mis sentidos
todas esas barreras que creé para alejar a cualquiera
cualquiera que no fueras tú.
Y te instalaste en el fondo.
para que fuera difícil quitarte de en medio.
y tuve que lidiar con mi paciencia que se volvió loca
con tus incursiones nocturnas al fondo de mis sábanas.
Peleamos mi orgullo y yo
y salió lastimada la autoestima.
Crecieron hierbas de dudosa procedencia
que alteraron la paz de esos días
en que el sol brillaba y la luna dormía
Y escribía versos al aire enamorada de cualquier melodía.
Ahora no, las noches corren una tras otra
compitiendo por llegar al fin de semana
la meta: revolcarse en tu cama
follar como conejos, dormir como marmotas.
Aprendí a cerrar los ojos,
y sentir tu presencia incluso cuando no estabas.
Creé puentes entre tu ventana y la mía, entre tu piel y mi piel.
Amé tus manos, mimé tus sueños,
soñé que el tiempo pasaba y se congelaba en tus brazos
que la vida terminaba en un suspiro de esos
de orgasmo fijo.
Pasaron días, meses, minutos de esos que no terminan
que se consumen en besos y finas caladas de poesía.
Pasó el calor, aunque siempre fue verano en nuestras piernas
y llegó el invierno con cinismo y dictadura.
Rompió la primavera simulada,
rasgó el festín de caricias por tu cuerpo
y quedaron tristes trozos de otoño
bañando tu mirada,
empapándolo todo con huidas y silencios rotos.
Quién sabe si las malas hierbas volverán a crecer
en estos jardines tan mal plantados
Adivinemos si será suficiente
el menú de miradas transparentes
los jugos de estos labios secos que no saben qué decir,
el boca a boca
el cuerpo a cuerpo
el cara a cara.
Dónde se esconderán los sentimientos
si rompimos el ciprés de confianza.
Cómo se cose ahora la camaradería.
Cómo los guiños vuelven a ser niños
y revuelven los colchones
con amor y simpatía.
A dónde acudirá la ternura si cambiamos besos por mentiras
Si otras pieles abrigaron nuestras noches
y otras bocas adornaron nuestras vidas.
Y lo peor fue que no nos echamos de menos.
Desnudos, sí, tal vez desnudos solucionemos
los problemas de
las incompatibilidades
tal vez la piel sepa mejor sanar las heridas
que tú y que yo.
Quizá los besos no tengan memoria
Ya sabes lo que dicen: la saliva lo cura todo.
Pero ojalá y que los sentimientos al desnudo
también sepan entenderse.

me encanta!
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