domingo, 9 de diciembre de 2012

Tú.



Olvidé lo que olvida el olvido.
Cerré los ojos y escapé de mí.

Fuiste la piel favorita de mis sábanas...
Mi beso más tierno, mi último suspiro.
Fuiste el susurro que vestía mi cuerpo con fuego,
 el orgasmo indefinido, el final más subjetivo.
Fuiste la esperanza y la derrota, una tregua de miradas, 
una guerra de bocas locas. 
Fuiste la razón y la nostalgia de una emoción en tensión contenida. 
La poesía y el color de mis labios, la culpa y cura de cada herida. 
Fuiste sangre y fuiste sueño, un amor desatado, 
sin cordones de repuesto. 










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