martes, 4 de junio de 2013

Tu piel.


-¿Sabes?- te dije, y me miraste con esa cara de quién no se espera nada -Me enamora el color de tu piel- y te reíste, después de poner esa cara de póker tuya que tan a menudo usas cuando te digo algún piropo.
-Es cierto- continué, - además, tu piel tiene el poder de hipnotizarme con cada pequita, con esa suavidad que me envuelve en cada abrazo y me hace sentir tan en casa, que cerraría los ojos y me quedaría así, tumbada, observándote perfecto, desnudo... mientras te acaricio,
y te respiro.
Para siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario