domingo, 16 de septiembre de 2012

Una alternativa: quererse bien.

Quiero levantarme cada mañana y enamorarme del sol, de los árboles, de ti, y también de ti. 

Quiero empolvarme la cara de sonrisas y contagiarme de mi risa contigo, y también contigo. Quiero que te llegue mi amor al mismo tiempo en que me deslumbran vuestros corazones. 

Quiero creer, soñar, quiero hacerte ver que solo en ti encontrarás lo que buscas, que en mí puedes encontrar un refugio para siempre y que mi abrazo siempre será tu abrazo, porque nunca entendí eso de amar a medias, de entregarte para olvidarte, si anhelas algo infinito cuélate en mi corazón, porque quiero regalarlo. 

Quiero poder ver lo invisible, lo que tú crees invisible, y quiero poder ayudarte a verlo conmigo. 

Quiero contaminarme sólo de magia, de la magia de todos los besos que colorean mis días y de las miradas transparentes, inocentes que van llenando poco a poco mis vacíos.

Quiero respirar y sentir, sentirte, sentirnos, buscar para encontrarnos, para chocarte la mano y llenarte de caricias, para luchar y ganar, para luchar y perder, para memorizar tus lágrimas y beberlas junto a las mías. 

Porque siento que si no, mi vida no tendría sentido. Porque a veces siento que el suicidio es la mejor liberación en este mundo tan emocionalmente contaminado y sólo quiero ofrecerte, ofrecerme, ofrecernos otra salida.

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